27 junio 2011

Tiempo cósmico


"En nuestras grandes ciudades desapareció ya esa sensación del tiempo cósmico: nuestros altos edificios nos impiden seguir el crecimiento y el decrecimiento de la luna, la marcha de las constelaciones, la salida y la puesta del sol."



Ernesto Sabato, El paraíso mecanizado, en Hombres y engranajes.
Seix Barral. Buenos Aires, 2006.

12 junio 2011

Perdido

Aquella misma noche volvióse Jesús a los cielos, donde está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso. "Por qué -se dijo- un mundo en que han muerto el espíritu de protesta, la dignidad humana, el espíritu de rebelión, la inquietud y la justicia; un mundo en que reinan la resignación, la cobardía y la docilidad, está perdido sin remisión y para siempre".
Y los bienaventurados le vieron llorar.


Enrique Méndez Calzada, Y volvió Jesús a Buenos Aires (1926).
Librería Histórica. Buenos Aires, 2003.

01 junio 2011

Sinceridad

"La gente nuova e i subiti guadagni
orgoglio e dismisura han generata,
Fiorenza, in te, sí che tu già ten piagni".

Cosí gridai con la faccia levata,
e i tre, che ciò inteser per risposta,
guardar l'un l'altro com'al ver si guata.

"Se l'altre volte sí poco ti costa"
rispuoser tutti "il satisfare altrui,
felice te se sí parli a tua posta!" 


(Gentes nuevas y súbitos aumentos
de riqueza, y orgullo y desmesura,
provocan, oh Florencia, tus lamentos.)

(Así grité, mirando hacia la altura;
se miraron los tres, con tal respuesta,
como quien la verdad temida apura.)

(Si responder con rapidez te cuesta
siempre tan poco -me dijeron luego-,
¡dichoso tú, que dices lo que sientes!*)


* Traducción alternativa: "¡feliz quien como tú se manifiesta!"


Dante Alighieri, Divina Comedia
Infierno, Canto XVI
Circulo de Lectores, Madrid, 2002.

22 mayo 2011

Fe vs Fanatismo

"La fe es la antítesis del fanatismo. La firmeza del genio es una suprema dignidad del propio Ideal; la falta de creencias sólidamente cimentadas convierte al mediocre en fanático. La fe se confirma en el choque con las opiniones contrarias; el fanatismo teme vacilar ante ellas e intenta ahogarlas. Mientras agonizan sus viejas creencias, Saúl persigue a los cristianos, con saña proporcionada a su fanatismo; pero cuando el nuevo credo se afirma en Pablo, la fe le alienta, infinita: enseña y no persigue, predica y no amordaza. Muere él por su fe, pero no mata; fanático, habría vivido para matar. La fe es tolerante: respeta las creencias propias en las ajenas. Es simple confianza en un Ideal y en la suficiencia de las propias fuerzas; los hombres de genio se mantienen creyentes y firmes en sus doctrinas, mejor que si éstas fueran dogmas o mandamientos. Permanecen libres de las supersticiones vulgares y con frecuencia las combaten: por eso los fanáticos les suponen incrédulos, confundiendo su horror a la común mentira con falta de entusiasmo por el propio Ideal. Todas las religiones reveladas pueden permanecer ajenas a la fe del hombre virtuoso. Nada hay más extraño a la fe que el fanatismo. La fe es de visionarios y el fanatismo de siervos. La fe es llama que enciende y el fanatismo es ceniza que apaga. La fe es una dignidad y el fanatismo es un renunciamiento. La fe es una afirmación individual de alguna verdad propia y el fanatismo es una conjura de huestes para ahogar la verdad de los demás."



José Ingenieros, IV. La moral del genio, en El hombre mediocre (pp. 282-283).
Ed. Losada. Buenos Aires, 2008.

16 mayo 2011

Immanuel

-¿Qué es esto?- exclamó el productor tras echar una ojeada a la primera página del guión-. ¿Está de pie y piensa? ¿Y por qué de noche?
-Piensa, por que así empieza todo. Y tiene que ser de noche, por que él debe ver las estrellas. En el libro lo pone claramente: "El cielo estrellado sobre mi cabeza y la ley moral en el fondo de mi corazón."
Se trataba de una adaptación cinematográfica de la Crítica de la razón pura de Immanuel Kant.
-¡Está de pie! Pero si en una película tiene que haber movimiento, ¿es usted un principiante o qué? Que camine, al menos, o mejor que corra, sin aliento, por que tal vez alguien le persigue. Eso da dinamismo y despierta el interés del espectador. Puede ser de noche, si quiere.
-Pero si corre no piensa, por que no tiene tiempo.
El productor se sumió en sus pensamientos, como Kant hiciera en otro tiempo.
-Ya lo sé. Cambiaremos la situación. Kant está de pie en la barra de un bar, sin afeitar, por que tiene problemas. A ver, a ver. ¿Por qué lleva peluca? ¿Era calvo o qué?
-Es una película de época, histórica.
-¿Se ha vuelto loco? ¿Quiere hacer Los tres mosqueteros o qué? Lo trasladaremos a los tiempos modernos. Noche, un bar, varios tipos alrededor, ¿comprende? La vida misma.
-Pero ¿y qué pasa con las estrellas?
-Muy sencillo. En el bar hay un televisor, precisamente dan La guerra de las galaxias. Kant lo está mirando, o sea que ve las estrellas.
-¿Y la ley?
-¿Qué ley?
-"La ley moral en el fondo de mi corazón". Lo escribió claramente.
-No hay problema. El sheriff entra en el bar y Kant tiene miedo porque no tiene la conciencia limpia. Lo mejor será la droga.
Hojeó unas cuantas páginas del guión.
-¿"Imperativo categórico"? ¿Qué es eso? ¿Algo relacionado con el imperialismo? No estaría mal.
-No lo sé, pero me parece que se refiere a que se está obligado a hacer algo.
-Claro que se está obligado a hacer algo. A cambiar este guión. Aquí Kant dice: "Este es mi imperativo categórico", inmediatamente después de haberle dicho que no se casará con ella. Eso no puede ser, es muy flojo.
-¿Por qué muy flojo? Pero si ella le dispara.
-Pero el sexo normal ya no interesa a nadie. Kant tiene que ser al menos bisexual. Le añadiremos un sobrino.
-¿Por qué un sobrino?
-Por que será menor de edad. Kant es su tío y de paso tendremos también un incesto. Ahora todo cuadra: el sobrino es drogadicto, Kant le proporciona la droga y por eso tiene miedo del sheriff.
Terminamos la película en dos semanas. Se llamaba Mi nombre es la existencia, por que desde el principio se trataba de una película intelectual, por eso nos basamos en Kant. Pero a pesar de ello tuvimos un gran éxito de público. La popularización de la cultura empieza a salir a cuenta.



Slawomir Mrozek, Immanuel. Cuento de su libro El árbol.
Ed. Quaderns crema. Barcelona, 1998.

10 mayo 2011

Mujeres en la Percusión

Cuando los caballos del faraón, con
sus carros y sus jinetes, entraron en el
mar, Yahvé hizo que las aguas del mar
volvieran sobre ellos; en cambio, los isra-
elitas pasaron en seco por medio del mar.
María, la profetisa, hermana de Aarón 
tomó en sus manos un tamboril y
todas las mujeres la seguían con tambo-
riles y danzando. Y maría les entonaba:
"Cantad a Yahvé, espléndida es su gloria,
caballo y jinete arrojó en el mar."



Antiguo Testamento
Ex.15.19

01 mayo 2011

PAZ

Hasta que de pronto vio con asombro una lápida que decía:

Ernesto Sabato
Quiso ser enterrado en esta tierra
con una sola palabra en su tumba
PAZ

"Paz." Sí, seguramente era eso y quizá sólo eso lo que aquel hombre necesitaba, meditó. Pero ¿por qué lo había visto enterrado en Capitán Olmos, en lugar de Rojas, su pueblo verdadero? ¿Y qué significaba esa visión? ¿Un deseo, una premonición, un amistoso recuerdo hacia su amigo? Pero ¿cómo podía considerarse como amistoso imaginarlo muerto y enterrado? En cualquier caso, fuera como fuera, era paz lo que seguramente ansiaba y necesitaba, lo que necesita todo creador, alguien que ha nacido con la maldición de no resignarse a esta realidad que le ha tocado vivir; alguien para quien el universo es horrible, o trágicamente transitorio e imperfecto.



Ernesto Sabato, en Abaddón el exterminador (p. 428).
Seix Barral, 2006.

Dolor por la muerte de Ernesto Sabato - Lanacion.com.ar

27 abril 2011

Juventud (II)

Sí sí sí, eso era. La juventud tiene que pasar, ah, sí. Pero en cierto modo ser joven es como ser un animal. No, no es tanto ser un animal sino uno de esos muñecos malencos* que venden en las calles, pequeños chelovecos* de hojalata con un resorte dentro y una llave para darles cuerda fuera, y les das cuerda grrr grrr grrr y ellos itean* como si caminaran, oh hermanos míos. Pero itean* en línea recta y tropiezan contra las cosas bang bang y no pueden evitar hacer lo que hacen. Ser joven es como ser una de esas malencas* máquinas.


Anthony Burgess, La naranja mecánica (Cap. XXI).
Ed. Minotauro, 2003.


* Glosario
Malenco   pequeño, poco
Cheloveco   individuo
Itear   ir, caminar

12 abril 2011

El montaje del recuerdo y la ficción

–Bernard Shaw escribió que “las mejores autobiografías son confesiones. Pero si un hombre es un escritor profundo, entonces todas sus obras son confesiones.” ¿Hay algo de eso detrás de sus libros?
–Hay una parte de eso, pero a mí me gusta jugar mezclando cosas de mi experiencia vivida con otras completamente inventadas. Pero no lo hago como un recurso para esconder o disimular lo verdadero entre la ficción, sino que simplemente pienso que lo que uno imagina es parte de la experiencia, porque aquello que imagino corresponde a una parte de mí y otra persona imaginará otra cosa. Entonces, aún lo que yo imagino es parte de mi experiencia, de mi vivencia. Lo imaginario, lo inventado es tal vez como lo vivido.



–En uno de sus cuentos incluidos en el libro ¡Burundanga! escribió: “¡Ah, si ‘el amor que no osa decir su nombre’, hoy que ha osado decirlo pudiera dejar de vociferarlo por un instante…!” ¿Qué piensa de la mediatización de la homosexualidad?
–Creo que hay un lado positivo y otro negativo, de nuevo. Por un lado es espléndido que se termine con la discriminación. Por otro lado se convierte en una cosa políticamente correcta y como todo lo políticamente correcto, se vuelve un cliché. Durante mucho tiempo en las películas estadounidenses no se podía presentar a un negro como personaje negativo, porque era racista. Pasó mucho tiempo hasta que pudo presentarse a mafiosos negros. Ahora pasa lo mismo con los homosexuales: antes eran personajes ridículos, se asociaba homosexualidad con afeminamiento, eran caricaturas. Ahora todos los homosexuales son nobles, lindos, sufridos. Y va a pasar mucho hasta que vuelva a aparecer el homosexual malo y perverso como personaje de ficción. En el cine estoy hablando.
–¿Y en la realidad?
–En la realidad la ley del matrimonio universal, por ejemplo, a mí me parece totalmente ridícula, porque se ha luchado tanto tiempo por que se reconozca la diferencia y ahora se lucha por el derecho a la igualdad. Alguien me dijo hace poco, no recuerdo quién, que eso es totalmente cierto, pero que nadie obliga a los homosexuales a casarse, como nadie obliga a las mujeres a abortar ni a los matrimonios a divorciarse. Que si existe la ley de divorcio, la despenalización del aborto y la ley de matrimonio universal, se acabó la discriminación. Lo que pasa es que a mí el matrimonio me parece una institución funesta para todo el mundo.


–También escribió que los recuerdos en la memoria están ligados con el mismo mecanismo del montaje en las películas. Si una película puede montarse de mil maneras, ¿con los mismos recuerdos pueden montarse diferentes memorias?
–¡Uh, totalmente! Pero no de manera deliberada: la memoria va eligiendo. Así como cancela cosas que quiere borrar, va privilegiando otras. Los últimos años de vida de mi madre, en los que lentamente se iba hundiendo en la senilidad, yo le preguntaba cosas del pasado –algunas inverificables, porque eran anteriores a mi recuerdo– y lo que ella recordaba era distinto de lo que yo recordaba. Y no sé si era la senilidad o, al contrario, si recordaba muy bien y era mi memoria de adulto la que había cancelado cosas porque le resultaban incómodas. Cuando se realiza un montaje, uno elige algunas cosas y deja otras fuera. Es muy difícil saber hasta qué punto la memoria opera de ese modo.
–Entonces cuando uno escribe o hace cine, trabaja como esa memoria: uno elige qué conserva y qué descarta.
–Escribir es ir eligiendo, hacer un montaje. Lo ideal es que lo que se elige parezca la punta de un iceberg y que el lector sospeche que hay nueve décimas debajo. Eso le da cierto poder, cierta densidad a la ficción. Pero tiene que ver con distintas maneras de concebir la escritura. Para mí es escribir y después ordenar, cortar, cambiar de lugar. Montar, casi cinematográficamente. Y pienso que hay cosas que una vez que las escribo, me libero de ellas.




Fragmentos de la entrevista de Juan Pablo Cinelli a Edgardo Cozarinsky.
Publicada en diario Tiempo Argentino, el domingo 10 de abril de 2011.