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22 abril 2014

La alienación

Allá en los años mozos, fui cajero de banco.
Recuerdo, entre los clientes, a un fabricante de camisas. El gerente del banco le renovaba los préstamos por pura piedad. El pobre camisero vivía en perpetua zozobra. Sus camisas no estaban mal, pero nadie las compraba.
Una noche, el camisero fue visitado por un ángel. Al amanecer, cuando despertó, estaba iluminado. Se levantó de un salto.
Lo primero que hizo fue cambiar el nombre de su empresa, que pasó a llamarse Uruguay Sociedad Anónima, patriótico título cuyas siglas son: U.S.A. Lo segundo que hizo fue pegar en los cuellos de sus camisas una etiqueta que decía, y no mentía: Made in U.S.A. Lo tercero que hizo fue vender camisas a lo loco. Y lo cuarto que hizo fue pagar lo que debía y ganar mucho dinero.


Eduardo Galeano, El libro de los abrazos.

12 diciembre 2013

El bruto trabajador

Ha redoblado su actualidad, en todo este tiempo, el comentario que el propio Perón me hizo a propósito del general Onganía, en el curso de aquella entrevista. Me dijo: "En el ejército decimos que hay cuatro clases de militares: el inteligente trabajador, que es hombre que sirve, con ése no hay problema; el inteligente haragán, al que hay que hacerlo trabajar; el bruto haragán, con el que no hay problema porque no sirve para nada, y, por último, el bruto trabajador: ése es el peligroso. Ése es Onganía". Me dijo, también, que se acercaban horas muy duras: "Vea", me dijo, "éste es un bruto con ideas propias. Va a pelear. No se va a ir así nomás, no: va a provocar la guerra civil entre los nacionalistas y los colonialistas. Desde ya se puede calcular que esa guerra nos va a costar un millón de muertos a los argentinos. Porque hay una proporción que se mantiene en este tipo de guerras. Y en la Argentina tenemos más de veinte millones de habitantes: haga el cálculo."


Eduardo Galeano, Nosotros decimos no. Crónicas 1963-1988, Siglo Veintiuno, Buenos Aires, 2013.

Realidad reducida

La América precolombina era vasta y diversa, y contenía modos de democracia que Europa no supo ver, y que el mundo ignora todavía. Reducir la realidad indígena americana al despotismo de los emperadores incas, o a las prácticas sanguinarias de la dinastía azteca, equivale a reducir la realidad de la Europa renacentista a la tiranía de sus monarcas o a las siniestras ceremonias de la Inquisición.


Eduardo Galeano, Cinco siglos de prohibición del arcoiris en el cielo americano, en Ser como ellos y otros artículos, Siglo Veintiuno, Buenos Aires, 2013.

14 septiembre 2013

Burocracia

Sixto Martínez cumplió el servicio militar en un cuartel de Sevilla.
En medio del patio de ese cuartel, había un banquito. Junto al banquito, un soldado hacía guardia. Nadie sabía por qué se hacía la guardia del banquito. La guardia se hacía porque se hacía, noche y día, todas las noches, todos los días, y de generación en generación los oficiales transmitían la orden y los soldados la obedecían. Nadie nunca dudó, nadie nunca preguntó. Si así se hacía, y siempre se había hecho, por algo sería.
Y así siguió siendo hasta que alguien, no sé qué general o coronel, quiso conocer la orden original. Hubo que revolver a fondo los archivos. Y después de mucho hurgar, se supo.
Hacía treinta y un años, dos meses y cuatro días, un oficial había mandado montar guardia junto al banquito, que estaba recién pintado, para que a nadie se le ocurriera sentarse sobre la pintura fresca.


Eduardo Galeano, El libro de los abrazos. Siglo veintiuno, Buenos Aires, 2010.

16 agosto 2013

Seguimos en la misma...

"El Citibank no figura como candidato en ninguna lista, en los pocos países latinoamericanos donde todavía se realizan elecciones; y ninguno de los generales que ejercen las dictaduras se llama Fondo Monetario Internacional. Pero ¿cuál es la mano que ejecuta y cuál la conciencia que ordena? Quien presta, manda."

Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina. 1977.


"En realidad los intereses que hoy están enfrentando este proyecto no van con nombre y apellido en las listas, tienen representantes, pero están afuera. Cuando Wall Street se pone contento, muchachos preocupémonos, porque cada vez que se pusieron contentos ellos, a nosotros nos fue muy mal en la Argentina."

Discurso de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. 14 de Agosto 2013.


21 julio 2013

Libre C

Como Inglaterra, Estados Unidos también exportará, a partir de la Segunda Guerra Mundial, la doctrina del libre cambio, el comercio libre y la libre competencia, pero para el consumo ajeno. El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial nacerán juntos para negar, a los países subdesarrollados, el derecho de proteger sus industrias nacionales, y para desalentar en ellos la acción del Estado. Se atribuirán propiedades curativas infalibles a la iniciativa privada. Sin embargo, los Estados Unidos no abandonarán una política económica que continúa siendo, en la actualidad, rigurosamente proteccionista, y que por cierto presta buen oído a las voces de la propia historia: en el norte, nunca confundieron la enfermedad con el remedio.

Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina, Catálogos, Buenos Aires, 2009.

01 mayo 2013

Los Palmares

[...] los esclavos cimarrones de Brasil habían organizado el reino negro de los Palmares, en el nordeste de Brasil, y victoriosamente resistieron, durante todo el siglo XVII, el asedio de las decenas de expediciones militares que lanzaron para abatirlo, una tras otra, los holandeses y los portugueses. Las embestidas de millares de soldados nada podían contra las tácticas guerrilleras que hicieron invencible, hasta 1693, el vasto refugio. El reino independiente de los Palmares -convocatoria a la rebelión, bandera de la libertad- se había organizado como un estado "a semejanza de los muchos que existían  en África en el siglo XVII". Se extendía desde las vecindades del Cabo de Santo Agostinho, en Pernambuco, hasta la zona norteña del río San Francisco, en Alagoas: equivalía a la tercera parte del territorio de Portugal y estaba rodeado por un espeso cerco de selvas salvajes. El jefe máximo era elegido entre los más hábiles y sagaces: reinaba el hombre "de mayor prestigio y felicidad en la guerra o en el mando". En plena época de las plantaciones azucareras omnipotentes, Palmares era el único rincón de Brasil donde se desarrollaba el policultivo. Guiados por la experiencia adquirida por ellos mismos o por sus antepasados en las sabanas y en las selvas tropicales de África, los negros cultivaban el maíz, el boniato, los frijoles, la mandioca, las bananas y otros alimentos. No en vano, la destrucción de los cultivos aparecía como el objetivo principal de las tropas coloniales lanzadas a la recuperación de los hombres que, tras la travesía del mar con cadenas en los pies, habían desertado de las plantaciones.
La abundancia de alimentos de Palmares contrastaba con las penurias que, en plena prosperidad, padecían las zonas azucareras del litoral. Los esclavos que habían conquistado la libertad la defendían con habilidad y coraje porque compartían sus frutos: la propiedad de la tierra era comunitaria y no circulaba el dinero en el estado negro. "No figura en la historia universal ninguna rebelión de esclavos tan prolongada como la de Palmares. La de Espartaco, que conmovió el sistema esclavista más importante de la antigüedad, duró dieciocho meses." Para la batalla final, la corona portuguesa movilizó el mayor ejército conocido hasta la muy posterior independencia de Brasil. No menos de diez mil personas defendieron la última fortaleza de Palmares; los sobrevivientes fueron degollados, arrojados a los precipicios o vendidos a los mercaderes de Río de Janeiro y Buenos Aires.
Dos años después, el jefe Zumbi, a quien los esclavos consideraban inmortal, no pudo escapar a una traición. Lo acorralaron en la selva y le cortaron la cabeza. Pero las rebeliones continuaron. No pasaría mucho tiempo antes de que el capitán Bartolomeu Bueno Do Prado regresara del río das Mortes con sus trofeos de la victoria contra una nueva sublevación de esclavos. Traía tres mil novecientos pares de orejas en las alforjas de los caballos.


Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina, Catálogos, Buenos Aires, 2009.