"[...] [la voluntad o libertad del albedrío] consiste tan solo en que podemos hacer o no hacer una cosa, es decir, afirmar o negar, buscar o evitar una misma cosa; o, mejor dicho, consiste solo en que, para afirmar o negar, buscar o evitar las cosas que el entendimiento nos propone, obramos de manera que no nos sentimos limitados por ninguna fuerza exterior. Pues para ser libre, no es necesario ser indiferente a la elección de uno y otro de los dos contrarios; sino que, cuanto más me inclino a uno de ellos, sea porque conozco con evidencia que el bien y la verdad están en él, o porque Dios dispone así el meollo de mi pensamiento, tanto más libremente lo elijo y acepto; y, en verdad, la gracia divina y el conocimiento natural, lejos de disminuir mi libertad, la aumentan y fortifican; de tal manera que esa indiferencia que siento, cuando ninguna razón me arrastra, por su fuerza, hacia uno o otro lado, es el grado inferior de la libertad y más representa defecto en el conocimiento que perfección en la voluntad [...]"
Mostrando entradas con la etiqueta René Descartes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta René Descartes. Mostrar todas las entradas
28 noviembre 2012
Indiferencia
22 noviembre 2012
Pienso, luego soy
[...] pensando que todos los pensamientos que tenemos cuando estamos despiertos podemos tenerlos también cuando dormimos, sin que ninguno sea en este caso verdadero, me resolví a suponer que todas las cosas que habían penetrado en mi espíritu eran tan falsas como las ilusiones de mis sueños. Pero, inmediatamente después, me di cuenta de que, mientras quería pensar que todo era falso, era absolutamente preciso que yo, que lo pensaba, fuese alguna cosa, observando que esta verdad: pienso, luego soy, era tan firme y cierta que las más extravagantes hipótesis de los escépticos no eran capaces de destruirla, juzgué que podía admitirla sin escrúpulo como primer principio de la filosofía que buscaba.
René Descartes, Discurso del Método, Aguilar, Buenos Aires, 2010.
Simples razonamientos
Y pensaba también que las ciencias de los libros, por lo menos aquellas cuyas razones son meramente probables y carecen de demostración, habiéndose formado y asentado poco a poco con las opiniones de muchas y diversas personas, no son tan próximas a la verdad como los simples razonamientos que puede hacer un hombre de buen sentido respecto de los problemas que se le presenten.
René Descartes, Discurso del Método, Aguilar, Buenos Aires, 2010.
30 octubre 2012
El nuevo sistema
La brusca abolición de todos los privilegios de la autoridad, la declaración de nulidad de toda enseñanza tradicional, la institución del nuevo poder interior fundado sobre la evidencia, la duda, el "buen sentido", la observación de los hechos, la construcción rigurosa de los razonamientos, esa limpieza implacable de la mesa del laboratorio de la mente, era, en 1619, un sistema de medidas extraordinarias que adoptaba y dictaba en su soledad invernal un muchacho de veintitrés años, fortalecido por sus reflexiones, seguro de la virtud que había en ellas, a la cual daba él y en la cual encontraba la misma fuerza que el sentimiento mismo de su propio existir.
Paul Valéry, Descartes, por detrás, Losada, Buenos Aires, 2005.
21 noviembre 2010
The Best of... Las pasiones de René
Dejo a continuación, una recopilación de los fragmentos que más me llamaron la atención de Las pasiones del alma, de René Descartes.
"La languidez es una disposición a relajarse y a evitar cualquier movimiento, disposición que se siente en todos los miembros (del cuerpo)." [Art. 119]
"Por lo general, la pasión que causa la languidez es el amor, unido al deseo de una cosa cuya adquisición no se imagina posible en lo inmediato." [Art. 120]
"[...] es más importante rechazar las cosas que perjudican, y pueden destruir, que adquirir las que añaden alguna perfección sin la cual se puede subsistir." [Art. 137]
"[...] ni siquiera el odio al mal puede incitarnos a ninguna acción a la que no nos incite mejor aún el amor al bien." [Art. 140] (a mi entender, esta frase contradice a la anterior, pero ya es tarde para preguntarle a don René qué quizo decir...)
"[...] a veces es mejor una falsa alegría que una tristeza cuya causa sea verdadera. [...]
Cuando el odio es justo, nos aleja de la cosa que contiene el mal y de la que es bueno estar distante; mientras que el amor injusto nos une a cosas que pueden ser nocivas o, al menos, que no merecen tanta consideración por nuestra parte, lo que nos envilece y rebaja." [Art. 142]
"[...] cualquiera que haya vivido de tal forma que su conciencia no pueda reprocharle que haya dejado nunca de hacer todas las cosas que ha juzgado como lo mejor (que es a lo que aquí llamo seguir la virtud), recibe de ello una satisfacción que es tan poderosa para hacerle feliz que ni los más violentos efectos de las pasiones tienen nunca poder suficiente para perturbar la tranquilidad de su alma." [Art. 148]
"[...] es seguro, sin embargo, que la buena instrucción sirve mucho para corregir los defectos de nacimiento, y que, si nos ocupamos a menudo de considerar lo que es el libre albedrío, y las grandes ventajas de él, y también, por otro lado, de cuán vanas e inútiles son todas las preocupaciones que socavan a los ambiciosos, podemos excitar en nosotros mismos la pasión y, luego, adquirir la virtud de la generosidad, que es como la clave de todas las demás virtudes, y un remedio general contra todos los desajustes de las pasiones." [Art. 161]
"La irresolución es también una especie de temor que, manteniendo el alma como en equilibrio entre varias acciones que puede hacer, provoca que no ejecute ninguna, y así tenga tiempo para escoger antes de decidirse. En esto, la irresolución tiene su parte verdaderamente buena. Pero cuando se prolonga más de lo preciso, y obliga a emplear en deliberaciones el tiempo requerido para actuar, resulta muy mala. [...] Por eso, el remedio contra este exceso es acostumbrarse a formar juicios seguros y determinados respecto a todas las cosas que se presentan, y creer que siempre cumplimos con nuestro deber cuando hacemos lo que juzgamos mejor, aunque tal vez sea un juicio equivocado." [Art. 170]
"La cobardía es directamente opuesta al valor, y es una languidez o frialdad que le impide al alma consagrarse a la ejecución de las cosas que haría si estuviera exenta de esta pasión." [Art. 174]
"[...] Y como la cobardía solo proviene de que no tenemos bastante esperanza o deseo, solo hay que aumentar estas dos pasiones en nosotros mismos para corregirla" [Art. 175] (jaja, que fácil!...)
"El escarnio o burla es una especie de alegría mezclada con odio, que proviene del descubrimiento de algún pequeño mal en una persona que consideramos digna de sufrirlo." [Art. 178]
"Y vemos que los que tienen defectos muy patentes, por ejemplo, los que son cojos, bizcos, jorobados, o los que han recibido alguna afrenta pública, están particularmente inclinados a la burla. Ya que desean ver a los demás tan desgraciados como ellos, se regocijan mucho de los males que les afligen y consideran que se los merecen." [Art. 179]
"Y no es deshonesto reírse al escuchar las burlas de otro; incluso pueden ser de tal calidad que no reírse sería un exceso de gravedad. Pero cuando es uno el que se burla, es más decoroso abstenerse de reír para así no parecer sorprendido por las cosas que decimos, o que admiramos nuestra habilidad para inventarlas. Y esto hace que aún sean más sorprendentes para los que las escuchan." [Art. 181] (Este fragmento debería incluirse en el manual del Buen Contador de Chistes).
"Cuando se desea para sí mismo ese bien y se nos impide tenerlo por que otros menos dignos de él lo poseen, esto hace que la pasión se vuelva más violenta, y no deja de ser excusable, con tal que el odio que contiene se dirija solamente contra la mala distribución del bien que se envidia, y no contra las personas que lo poseen o lo distribuyen." [Art. 183] (Sobre la Envidia)
"Por otra parte, no hay ningún vicio que sea tan nocivo para la felicidad de los hombres como la envidia. Pues los que lo padecen, además de afligirse a sí mismo, también perturban poderosamente el placer de los demás." [Art. 184]
"Aquí hay una diferencia con los hombres comunes, que compadecen a los que se lamentan porque piensan que los males que sufren son muy enojosos, mientras que el principal objeto de compasión de los grandes hombres es la debilidad de aquellos que ve quejarse, pues piensan que ningún accidente que pueda sobrevenir es un mal tan grande como la cobardía de los que no son capaces de sufrirlo con constancia." [Art. 187]
"De ahí que este vicio (la Ingratitud) solo se da en los hombres brutales y tan tontamente arrogantes que piensan que todo les es debido; o en los estúpidos, que no reflexionan sobre los favores que reciben; o en los débiles y abyectos que, percibiendo su deformidad y su desvalimiento, buscan rastreramente la ayuda de los demás y, tras recibirla, los odian, pues, dado que no tienen intención de corresponderles, o desesperan de poder hacerlo, y puesto que se imaginan que todo el mundo es tan mercenario como ellos y que nadie hace el bien más que con la esperanza de ser recompensado, creen haberlos engañado." [Art. 194]
"[...] Pero como no hay nada que la haga más excesiva que el orgullo, creo que la generosidad es el mejor remedio que podemos encontrar contra estos excesos, pues, al lograr que tengamos en poca estima todos los bienes que nos pueden arrebatar, y que, al contrario, amemos la libertad y el dominio absoluto de nosotros mismos, dominio que perdemos cuando cualquiera puede ofendernos, la generosidad hace que solo sintamos desprecio o, como mucho, indignación por las injurias que suelen ofender a otros." [Art. 203]
"[...] aunque la gente juzga muy mal, sin embargo, como no podemos vivir sin ella y nos importa disfrutar de su estima, a menudo debemos seguir sus opiniones, y no las nuestras, en lo relativo a nuestros actos públicos." [Art. 206]
"[...] todo lo que se presenta a la imaginación tiende a engañar al alma [...]" [Art. 211]
03 octubre 2010
El amor en los tiempos de Descartes
"[...] Pero cuando observamos en una de ellas [personas] algo que nos complace más que lo que observamos al mismo tiempo en las otras, esto determina al alma a sentir solo por esta toda la inclinación que la naturaleza nos da para buscar el bien que se nos presenta como el mayor que podamos poseer. Y a esta inclinación o este deseo que nace así de la complacencia generalmente se le llama amor. [...] También tiene efectos más extraños y es el que sirve de tema principal a los novelistas y a los poetas."
René Descartes, con su estilo único, entre científico y chabacano, en Las pasiones del alma.
René Descartes, con su estilo único, entre científico y chabacano, en Las pasiones del alma.
14 septiembre 2010
Sentido común
"El buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo: cada cual piensa estar tan bien provisto de él, que aun los más difíciles de contentar en cualquier otro asunto no desean generalmente más del que tienen."
René Descartes, comienzo de Discurso del método.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)