Mostrando entradas con la etiqueta Roberto Arlt. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Roberto Arlt. Mostrar todas las entradas

15 enero 2016

Vender

Para vender hay que empaparse de una sutilidad "mercurial", escoger las palabras y cuidar los conceptos, adular con circunspección, conversando de lo que no se piensa ni cree, entusiasmarse con una bagatela, acertar con un gesto compungido, interesarse vivamente por lo que maldito si nos interesa, ser múltiple, flexible y gracioso, agradecer con donaire una insignificancia, no desconcertarse ni darse por aludido al escuchar una grosería, y sufrir, sufrir pacientemente el tiempo, los semblantes agrios o malhumorados, las respuestas rudas e irritantes, sufrir para poder ganar algunos centavos, porque "así es la vida". 


Roberto Arlt, El juguete rabioso.
La Plata, Terramar, 2011.

10 mayo 2015

Idealismo

Todo idealismo, toda oposición entre el mundo de las ideas intemporales, de los valores absolutos, de la normas puras, y el mundo de la experiencia y de la práctica, significa en cierto modo un apartamiento de la vida y una retirada a la pura contemplación y lleva consigo la renuncia a cambiar la realidad. 


Arnold Hauser, La ilustración griega. En Historia social de la literatura y del arte. 


Cuando usted encuentra un imbécil que diserta sobre su inercia, puede estar seguro de que se encuentra frente a un monstruo de la envidia y de la impotencia. 

Roberto Arlt, Barsut y el Astrólogo. En Los lanzallamas. La Plata, Terramar, 2012.

29 marzo 2015

Negarse

Supongamos que yo pudiera convertirme en Dios. ¿Qué haría yo? ¿A quién condenaría? ¿Al que hizo mal porque su ley era hacer mal? No. ¿A quién condenaría, entonces? A quien habiendo podido convertirse en un Dios para un ser humano, se negó a ser Dios. A ése le diría yo: ¿Cómo? ¿Pudiste enloquecer de felicidad a un alma y te negaste? Al infierno, hijo de puta.


Roberto Arlt, Haffner cae. En Los lanzallamas. La plata, Terramar, 2012.

27 enero 2015

Ideas en el cuerpo

Las ideas no están en la cabeza, están por todo el cuerpo. Para que no las puedas borrar.


Arístides Vargas, Instrucciones para abrazar el aire.
Teatro La Comedia. Rosario, Santa Fe. 4-9-2014.


Y caminaba, quería extenuarlo a su cuerpo, agotarlo definitivamente, aplastarlo por el cansancio hasta tal grado que le fuera imposible modular una sola idea.


Roberto Arlt, Los siete locos.
Barcelona, Sol90, 2001.